11/10/08

Caperucita de rayas

Érase una vez... una niña llamada Caperucita. Cierto día, su madre la manda a casa de su abuelita ya que ésta se encontraba bastante enferma, en cama con tos. Cuando se disponía a salir, se dio cuenta que no llevaba su caperuza de rayas, así que volvió a su habitación, abrió su gran armario y escogió la que era de color naranja; también tenía de color azul, verde, amarillo y rojo. Tenía tantas y todas de rayas, porque entre semana siempre iba de uniforme al colegio con colores oscuros,y decidió que, durante el fin de semana, cuando tuviera que salir, quería darle algo de color a su vida, pero no solo color, sino tener una distinción con respecto a sus amigas.
Caperucita se despidió de su mamá, habiéndole dado ésta previamente un poquito de caldo calentito para su abuelita, así como un bizcocho de chocolate recién hecho.
Cuando iba camino de casa de la abuelita (en el bosque), escuchando los pájaros, observando sus nidos, viendo las flores, el sol atravesando las frondosas hojas de los árboles,... ¡se le apareció un lobo!
Ella se quedó muy asustada, puesto que nunca había encontrado un lobo por allí, pensaba que le haría daño. De repente el lobo le dice: perdona, ¿tienes algo para comer?, estoy hambriento.
Casi sin poder hablar le dijo, tengo un caldito hecho por mamá y un bizcocho de chocolate, si quieres puedo darte un poco del dulce, porque mi abuelita está enferma y necesita comer, está muy débil.
El lobo aceptó su oferta, así que le dio la mitad del bizcocho y se quedó dormidito.
Aprovechando que el lobo se encontraba en "otro mundo", la niña siguió su camino.
Finalmente llegó a casa de su abuelita, le calentó el caldo y se lo llevó a la cama; ¡eso sí! de postre el bizcocho de chocolate.
No le contó nada de que se había encontrado con el lobo, para que no se preocupara, al fin y al cabo, el lobo era un pobre infeliz, que lo único que necesitaba era encontrarse con alguien bueno, que le diera de comer y lo escuchara.
Y... colorín colorado, esta parte del cuento, ha terminado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bienvenida a la chica de rayas.

Anónimo dijo...

Disfruta de la soledad del corazón que busca comida y amparo en la presencia tierna de lo que nunca podrá ser suyo...
Y su mirada crecerá hasta abrasarte...
Y tu voluntad se vencerá, poseída por aquel que sonríe a punto de ser sometido por su deseo distinto...
Todos soñamos...

Anónimo dijo...

Hola! Soy Mujercita me ha encantdo el cuento me doy la bienvenida a mí misma a tú cuento llena de imaginaciones.

aprendeconbea dijo...

Das de comer al hambriento... y apoyo al que lo necesita. Gracias por existir