Estaba Caperucita en lo alto de la Cartuja, viendo desfilar a la gente como un montón de hormigas desesperadas, como buscando comida para el invierno. Decidida a unirse a la fila, se dio cuenta de que el mismo sentimiento la unía. Tanto fue así que al ponerse su caperuza blanca unas antenas se interpusieron en dicho propósito. Decidió que era mejor que la lluvia le mojara el pelo antes que luchar contra ello. Las demás hormigas salieron despavoridas corriendo a refugiarse cada una en su hormiguero. Caperucita Blanca desorientada al no saber en qué hormiguero meterse optó por el de las letras, lo que la llevó fue una tendencia natural o algo fortuito, no quiso ni pensarlo. Una vez dentro, le sorprendió la visión de hormigas agolpadas en torno a los corchos, blandiendo papeles en sus manos cuyo significado era aún un misterio para ella. A lo lejos unas grandes letras llamaron su atención y decidió acercarse. El cartel rezaba “conserjería” y, detrás de él, una hormiga con aires de poder bruscamente le preguntó que qué quería. Caperucita sin salir de su desconcierto le dijo muy tímidamente: ¿qué es lo que las hormigas hacen con lo que el sobre contiene? La hormiga pensando que le estaba tomando el pelo la mandó a secretaría para desentenderse. Caperucita consiguió llegar allí golpeada por sus dudas y picó a la puerta pero nadie contestó, se oía un barullo dentro y decidió averiguar qué era, quería respuestas. Viendo que las hormigas se sentaban en las mesas, y viendo que quedaba una libre, decidió hacer lo mismo. Tomó posición e interrogó al que del otro lado de la mesa se encontraba.
- Necesito ayuda, no sé que tengo que hacer con estos papeles.
- Lo primero dime tu nombre.
-Caperucita.
El hombre se quedó perplejo y le replicó ¿Caperucita qué más?
-¿Cómo que qué más? ¿Acaso no me conoces? Rebatió ella.
- ¡Aquí todos necesitan apellidos! Gruñó el hombre. A ver, saca tu libro de familia, ordenó.
-De dónde yo vengo no existe eso, añadió.
- Ve a casa y pregúntale a tu madre.
-A mi madre la mató un cazador, ¿puede ser a mi abuela?
El tío asombrado afirmó con la cabeza.
Caperucita inicia el camino a casa, dándose cuenta de que sus antenas ya no estaban. Así, enfundada en su caperuza blanca va pensando en la conversación que ha mantenido y por qué durante tantos años ha ignorado lo que es un apellido.
Deambulando entre las callejuelas un lobo la devolvió de las nubes a Albaycín.
-¿Caperucita en qué piensas que ni tan si quiera me has visto pasar por tu lado?, preguntó el Lobo.
-¿Tú tienes apellido?, le dijo Caperucita.
El Lobo se ríe entre colmillos y le dice: ¿no te han contando la historia verdad?
-¿Qué historia? Replicó aturdida.
-¿Qué historia, dices?… ¡La historia causante de todos mis venenos, la que por la noche no me deja dormir y por el día me impide vivir! Pregúntale a tu abuela, Parca en esta historia, ¿sabes de mitología niña? Las Parcas, tejedoras del destino, la vida y la muerte, tu abuela, la sacrílega que se atrevió a actuar como estas diosas. Ella que con sus propias lanas blancas y doradas pensó entretejer el destino de los demás sin ver que cuando corte el hilo será el suyo propio.
El Lobo se dio la vuelta y Caperucita lo vio desaparecer entre murmullos que hablaban de desesperación y tristeza.
Caperucita nunca había oído hablar al Lobo de sí mismo, cada vez todo se tornaba de un color más raro y oscuro. Debía saber qué ocurría, el por qué de tanto misterio con su apellido. Para ello debía llegar al Sacromonte, donde vivía con su abuela. Transitó las horas rascando sus vacíos bolsillos sin encontrar nada, solo la llave que abriría la puerta de donde procedían esas voces. Empuñó la llave y atravesó la cerradura, girándola sentenció lo que ocurriría.
- ¡Me llevaré a mi niña! Vociferó una voz que Caperucita identificó con la del cazador.
-¡La niña no es tuya, la niña es mía y todo lo que por herencia le pertenece ahora es mío!, murmuraba la abuela.
Caperucita no daba crédito a lo que escuchaba, las voces comenzaban a apoderarse de la habitación, agazapada en una esquina seguía escuchando.
- ¡Ingrata acabas de tejer tu propia soga! Bramó el cazador.
-¡Antes de llevarte mi vida tendrás que apropiarte de la de aquel que engendró a la que tú llamas tu niña! Exclamó la abuela.
- ¡Si quieres vivir acaba de decir lo que has empezado!, dijo el cazador mientras levantaba su arma.
- ¡El lobo ha de ser quién pague tu ira!, decretó la abuela.
Inmediatamente después un disparo ensordeció la habitación y Caperucita echó a correr. Dejando un rastro de lágrimas Caperucita irrumpió en la gran casa del Lobo.
- ¡Rápido, huye, vete, escóndete allí donde nunca puedan encontrarte!
- ¿Qué ocurre Caperucita? Le pregunta el lobo sabiendo que algo malo sucedía.
- ¡El cazador, él viene a por ti!
-¿Por qué ahora quiere tomar venganza después de tanto tiempo?
-Mi abuela te ha traicionado y ahora la sed del cazador solo será calmada por la sangre de aquel que engendró a su amada, por la sangre de aquel que yo llevo en mis venas! ¡Corre, huye, pero antes dime cuál es ese nombre que nos une!
-Gutiérrez…
Un sonido interrumpió al Lobo.
-La puerta suena, yo iré, a mi no me disparará.
Caperucita se abalanzó sobre la puerta antes de que lo hiciera el Lobo, giró el pomo de la puerta, y lo primero que la atravesó fue el sonido que ensordecería este cuento para siempre.
Las verdaderas Parcas
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10 comentarios:
Nunca imaginé que este pequeño lugar se llenaría de tantos corazones, a este paso no va a quedar caperuza libre y eso me emociona.
Gracias por todo, cariño...
gracias a ti voladora, porque con tus alas nos transportas a diario a paisajes entrañables donde el alma se embelesa con tu mirada. Ha sido un verdadero placer poder dedicarte mi caperuza blanca. Un besito preciosa.
A mis Caperucitas:me ha gustado mucho vuestro cuento, es muy entretenido. Así me gusta, que pongaís sitios bonitos de Granada, que quedan muy bien para una historia jajaja.
Escribis muy bien y teneis mucha imaginación. Es inteligente y fácil de entender. A ver si os animais y escribis un libro.
me gusta, me gusta,...
Qué punto de vista más interesante!¿Quién se había preguntado por el nombre de caperucita y ha encontrado respuesta?
De verdad, muy original, me extraña que no os lo haya comentado más gente...
Uy!¡si no os tienen en la lista ni nada!Normal que no os hayan hecho más comentarios...
Un beso desde León
que historias...!!nunca supe que en granada existiesen tantas caperucitas... en concretoo blancas... un señor texto!!!un 10!!
un besitoo para la escritora
Me ha gustado mucho!!!
Es dificil hacer una version de una historia tan universal sin caer en el topiquismo o esconderla tanto que la historia original al final sea solo una eleccion de personajes.
Seguir escribiendo.
Pd.- Un besazo a mi niña
Pd2.- Uno mas casto a la otra autora
muchas gracias chicos,sois encantadores.Cuando querais estais invitados a nuestro bosque blanco... Otro besito lo mismo de casto pa ti CULITO...
Qué mujer, a penas me has dado tiempo a digerirlo xD luego me curro un comentario más profundo.
Ansiosa.
¬¬
Qué bonita es Granada, cuánto misterio esconde... Me alegro de que ahí también exista la magia. Gracias por llenar este espacio de sueños.
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