7/10/08

Caperucita Verde... las cosas no son lo que eran

Érase que se era, en un país no muy lejano, una niñita a la que su madre mandó un día a llevar una cestita con medicinas para su abuela, que estaba muy enferma. Caperucita Verde, que así se llamaba nuestra protagonista, se adentró en el bosque para disfrutar de la espléndida naturaleza. Anduvo durante mucho tiempo y justo allí, en donde el bosque se hace más espeso y siniestro, un lobo le salió al encuentro.

- ¿Adónde vas, querida? ¿Te has perdido?
- En absoluto, vengo de mi casa y voy a casa de mi abuelita. Vive al final del bosque.
- Te echo una carrera para ver quién llega antes. Tú puedes ir por el camino más corto que es ese de ahí y yo iré por el largo que es este otro, puesto que tengo las patas más largas.
- …
- ¿Qué pasa? ¿Por qué no dices nada?
- Yerras.
- ¿Qué?
- Que yerras. Según el algoritmo de Dijkstra el camino mínimo no es el que me has indicado, sino el otro. Deduzco que o te has equivocado o me estás intentando engañar.
- ¿Yo? ¡Oh, no! Perdóname si me he confundido… Si quieres te acompaño.
- Como quieras.
- ¿Por qué llevas una caperuza verde?
- Para camuflarme en el bosque si me persigue algún animal con malas intenciones, por supuesto… mi padre era militar, ¿sabes? El color que nunca hay que ponerse en medio de un bosque si quieres pasar desapercibido es el rojo, porque es el contrario al verde en el círculo cromático y por tanto el que más destacaría. - Los esquemas del lobo estaban empezando a romperse. – Si me descuido, esta mocosa se me escapará y tendré que contentarme con la flácida carne de su abuela.- Pensó.
- ¿Cuál es tu comida favorita? – Dijo el lobo intentando cambiar de tema.
- Sin duda las croquetas de mi madre.
- A mí me encanta la carne. La adoro. No hay nada como un buen filete, da igual de lo que sea. Me gusta todo: cordero, cerdito, niñ…- La pequeña se le quedó mirando.
- Comer todos los días carne no es bueno para la salud. ¿Qué hay de los glúcidos?
- ¿Quiénes?
- Los glúcidos, ya sabes: cereales, legumbres, tubérculos… Constituyen el 60% de los nutrientes que tu cuerpo necesita.
- Pero niña, ¿de dónde has salido tú?
- De mi casa, te lo he dicho antes. No tienes muy buena memoria. ¿Sabes qué es bueno para la agilidad mental? ¡Los sudokus!
- ¡Me tienes harto! Anda, vete a casa de tu abuela que ya tiraré la casa abajo de un soplido y os comeré a las dos.
- No creo que eso sea posible. Verás, si tenemos en cuenta los newtons con los que soplas tú, el rozamiento,…
- ¿Por qué no me habré ido hoy a cenar al corral? Con todas las ovejas que habían.
- "Había", querido. Estás usando un verbo impersonal...

Siguieron así horas y horas. Aquella noche el lobo cenó bocadillo de lechuga y Caperucita, por su parte, volvió sana y salva a casa pensando que había sido una gran idea matricularse en magisterio aquel año…

7 comentarios:

despertartardío dijo...

Impresionada quedo con sus conocimientos, Caperucita Verde. :D

Anónimo dijo...

Y después de ti, todo es verde...

Pepitapulgarcita dijo...

La "Verde" debió estar debajo del árbol cuando cayó la manzana... Muack!!!!

aprendeconbea dijo...

Querida caperucita verde, quiero decirle que su cuento me gustó muchísimo.Si de primero se llevó culturilla general de segundo se llevará amigas para siempre...

luna dijo...

Bonito color el que has elegido, y gran cultura la de Caperucita Verde.Me gusta que la intelegencia tome parte en este asunto, un relato interesante. Con respecto a qué otro color hubiese elegido. Hubiera elegido el azul, porque me pierdo en el cielo, me lleno de mar...

Anónimo dijo...

Como cachorro daltónico monocromático que nací no me percataría de las diferentes caperuzas tras las cuales os escondéis.

Dejando a un lado su atuendo, sin necesidad de alejarlo demasiado, me quedaría con la verde.

Anónimo dijo...

Nightcrawler,(Jony)

Esto es una creación mia que escribí hace unos años y he buscado para ti. He hecho alguna modificación.

Podemos titularlo:
"Cuando te inunda la soledad"

Una vida larga, sola y amarga,
es el pensamiento que llevo de carga,
el momento me amarga,
viendo que cada día se me alarga.

Una luz debe existir,
para hacerme sobrevivir,
porque Dios no me quiere dejar morir.

Mi vida es importante no me deja de decir,
pensándolo me eho a reir,
viendo a la gente con tanto tragín
siendo simples peones de la vida,
que hacen que me deje ir,
haciéndola más agobiante o más aburrida.

Muchas gracias Dios mio,
tu me quieres sin fin,
veo que nada soy sin ti,
espero no fallarte para darme a ti.

Espero que te guste Caperucita verde